Episodios (Ezequiel 6 años)

Tus manos empiezan a sudar y tu llanto estalla por completo, olvidas todo lo que hemos practicado y también avanzado en estos meses porque el terror invade cada uno de tus pensamientos. Los brazos de quien esperas la calma no están y sentís que los demás no pueden ayudarte, los lugares más insólitos de la casa son los que buscás para resguardarte mientras tu corazón quiere salir de tu pecho.

Tus ojos se cierran con fuerza para no mirar el recorrido del viento que se encuentra tan cerca..pedís a gritos que no querés ver, que cierren puertas, ventanas y cortinas.

Comienza a faltarte el aire y tu voz deja de tener fuerza.. intentan hacer que te calmes, pero solo lloras diciendo que no. Las venas de tu cuello se marcan como si fueran a explotar de tanta presión, tus dientes apretados y tu cuerpo totalmente acurrucado, escondido..

De un segundo a otro la situación cambia, tu respiración es más calmada, abrazas a tus tías saliendo de tu escondite, secás tus lágrimas.. y te sientas en la silla colocando tus pequeñas manos en tu estómago por el malestar que sentiste y aún sentís..

Esta vez no estuve ahí para calmarte, esta vez tuviste que ser más fuerte que todos.

Estamos juntos.

Estamos juntos, después de tanto tiempo, después de todo lo que hemos vivido en estos años, totalmente cambiados.

Estamos juntos ahora, en este momento.


Nos miramos, y detrás de todos nuestros cambios físicos están tus ojos, aquella mirada que nunca olvidé, la sonrisa de la cual me hice fanática, tus cejas en cada expresión, tus manos.. ¡haa! El movimiento de tus manos..
Tus abrazos que a pesar de haber crecido me envuelven por completo en todos los sentidos.


Y solo existe ese momento, porque no me puedo poner a pensar que hago bien, que hice mal o qué es lo que podemos hacer luego, solo existe ese momento.

Se que viviré solo de lindos recuerdos como lo he hecho siempre.. y así estoy bien.. porque aunque no te tenga siempre físicamente, se que a nuestra edad no podemos esperar que sucedan las cosas, solo podemos disfrutar de los momentos que se nos dan juntos.. para decir la famosa frase:

TE QUIERO POR SIEMPRE Y PARA SIEMPRE

24/05. Meses luego del aislamiento por Covid-19

Estaba recordando aquel día en que me encontraba tan mal, cuando perdí por completo mi voz y aún sin fiebre tuve que avisar en la entrada de mi empleo que me revisaran “por las dudas”

Todos me decían que quizá era algo pasajero como una tos de esas que te hacen doler el pecho. Pero no, este dolor era distinto, los músculos de mi espalda acompañaban el dolor de garganta, las articulaciones de mis pies cansados no me dejaban de pedir que les diera un masaje para calmar el dolor, el contorno de mis ojos comenzaron a ponerse un poco oscuros, mis labios como si hubiesen sido pintados de un color morado y los dolores de cabeza tan distintos a los que siempre había tenido.. Mientras esperaba el resultado del hisopado en una habitación un poco fría ya que fue un 29 de julio a las 07:00hs, recuerdo que todavía no me habían dado desayuno porque aún no estaba en la lista de ingresos y una enfermera me dio el suyo desde lejos y me dijo que me tranquilizara que solo había que esperar el resultado.

Comencé a sentir más dolor en mi garganta al punto de no poder tragar. Cada segundo de espera parecía no acabar nunca. Mi familia , mis jefes todos escribiendo por mensajes o llamándome mientras el miedo se hacía más grande.. no quería dar una mala noticia, pensaba en mis hijos, en el tiempo que estuve cerca de ellos, me preguntaba si podía haber llevado el virus a mi casa y un montón de cosas más.

Finalmente la enfermera entró para decirme que me llavarian a mi nueva habitación de aislamiento en Gineco_covid. Ya que mi resultado dio positivo.

Empecé a llorar pensando en mis hijos, quería tener toda la información en mis manos de lo que podía pasar pero no tenía absolutamente nada. Comencé a ver quién había conmigo para responder cada pregunta.

Mi novio en ese entonces era del servicio residuos patológicos.

Di aviso de cada contacto estrecho, mi novio que en ese momento circulaba por el hospital haciendo su trabajo, mis hijos que habían dormido conmigo, mi familia la cual tuvo que aislarse completamente en casa. Y mis dos compañeros de trabajo.

Lo de mi novio avise dos veces o más. Pero nunca lo llamaron para aislarse, terminó su trabajo y se fue a su casa a las 14hs.

Luego de varias horas mi Rx llegó y mi doctor me llamó por teléfono para decirme que estaba bien. Que no tenía neumonía, que los dolores eran por el Covid.

Estuve un día completo con dolores y muchísima tos, tanto así que la enfermera entró a darme difenhidramina. La señora que estaba conmigo (recuerdo que le trajeron muchas botellas de agua) me ofreció una de regalo, porque mi familia no podía acercarme nada ya que estaban aislados, recuerdo la ayuda de mis compañeras de trabajo en todo momento.

Cerca de las once de la noche entran a mi habitación y me piden que me ponga el EPP que me voy de traslado a un hotel porque mi estado no era tan grave como para dejarme ahí. Recuerdo que estuve tres días ahogada sin que me dieran atención por la tos tan grave que tenía. En la noche no lograba dormir y depende de la posición mi estado empeoraba, las chicas que estuvieron conmigo llamaban a los médicos del hotel pero no podían darme nada según ellos, me dijeron a mi que mi familia o alguien tenía que comprarme un expectorante de venta libre para calmar ese ahogamiento y dolor de garganta que no me dejaba ni comer.

Mis compañeras de trabajo salían de su turno y me llevaban lo que necesitaba, comida, agua, elementos de higiene, ropa. De cada servicio recibí mucha ayuda. Incluso la jefa de sección de Neonatología del hospital donde trabajo me acercó el remedio que necesitaba. Y así fueron pasando los días más eternos. No podía ver ni siquiera el celular ni la televisión porque los dolores de cabeza no paraban. Recibía constantes llamadas de mi familia, de mis bebés, de mi novio. Que hacían que calmara un poco el miedo y la ansiedad de estar sola en una habitación sin un médico que se acerque ni si quiera a tomarme la temperatura. Me sentía abandonada. Ellos respondían a mis preguntas porque insistía en llamarlos. Solo por eso.

Finalmente 21 días después me dan el alta.

Puedo decir hoy meses más tarde que todo mi cuerpo ha cambiado. Cuando regresé al trabajo noté que no podía subir bien las escaleras porque al llegar al segundo piso las puntadas en la cabeza y la falta de aire me hacían sentarme por obligación. Parecía que mi cuerpo iba a colapsar. Pero me mantenía en silencio porque no estaba para conseguir otro trabajo en plena pandemia.

Los primeros días tenía que anotar los nombres de los RN para buscar grupos sanguíneos, medicamentos o analíticas..cada cosa que me decía un médico lo anotaba porque pasado unos minutos lo olvidaba. Sentía tanta vergüenza porque siempre fui una mujer que leyó que tenía buena memoria y ahora solo olvido cosas tan simples.

Mientras pasaba el tiempo también continuaron los dolores de articulaciones, los dolores en el pecho y tengo que decir que en días frescos no puedo dejar de usar un pañuelo en el cuello ya que el frío me deja completamente dolorida.

El cansancio constante, dormir y a la vez sentir que no dormía en días.

El habla fue algo que me daba también vergüenza, mis palabras no eran pronunciadas correctamente a pocas semanas del alta, mi lengua se trababa como si fuera un niño aprendiendo a pronunciar..

No quiero hechar toda la culpa a este virus. Solo cuento según lo que fui notando con el tiempo.

Empecé a leer nuevamente, palabras difíciles, a recordar las tablas de multiplicar, a pronunciar y recordar para ejercitar y darle fuerza a mi cerebro. Se que aún no estoy igual que antes porque continúo olvidando pero no es tan constante como antes.

Comencé a sentir dolor en mi pecho derecho Y en la ecografía consta que sólo en ese seno tengo quistes. Que quizá es una displasia mamaria a temprana edad parece. A los meses de hacerme la ecografía mamaria tengo un nódulo “dudoso” que hay que controlar.

Me hicieron análisis y me dijeron que tengo que cuidar mi hígado y mis riñones debido a que habían podido dañarse durante este tiempo ya que antes nunca me salieron mal. Mis articulaciones jamás dejaron de doler. Mi fuerza no es la misma. Los dolores en la espalda aparecen con los cambios de clima.

Ahora me están realizando estudios post-covid 19. Como los famosos chequeos generales que nos realizamos siempre. Por ende aún tengo que realizarme muchos estudios sobre todo cardiología, gastroenterología y un montón de otros más..

Solo espero que me den buenas noticias y que si son algunas malas tengan posible solución.

Pronto escribiré como sale todo.

Qué pasará por tu cabeza.

A veces me pongo a pensar que cruza por tu cabeza hoy, que a pesar de todo lo que ha sucedido tu corazón sigue intacto.

Han pasado los años y a la puerta no has llegado, desesperado, preguntando por quien decías amar..

No has contado los segundos para estar cerca, no has pensado si  les han hecho daño, no has pensado si les falta algo, no has pensado si quieren decirte lo que piensan ahora que han pasado los años.

Fuiste, eres y serás un cobarde en tu andar.

Valiente a quien se te ponga en frente pero a la hora de corregir los errores mejor es huir que hablar de frente. Mejor, mejor ni hablar…

Discutes como si en esta vida las cosas se te hubieran ocultado, o mejor dicho “negado”. Como si la injusticia se hiciere presente a cada instante en tu vida, incluso creo que ya te crees tus propias mentiras

Soy culpable siempre culpable para vos, pero algo tengo claro ahora que el tiempo pasó.  Mientras pasan los años,  más tranquilo es que te quedas, para qué preguntar si es la madre quien lleva esa pechera.

En eso estoy segura que pasas tus días tranquilo porque yo nunca iba a permitir que sufrieran.

Con mi manto cubro sus coronas, inocentes  que a veces me preguntan tantas cosas. Y en esto déjame expresar que no tuviste la razón, porque yo desde el primer día puse fin a tus mentiras y le pedí ayuda a Dios para que ponga en mi boca las palabras que hoy en día han hecho que mis hijos tengan un gran corazón.

Nunca dije que no estabas cerca porque tenías mejores cosas que hacer, nunca dije que aún recuerdo tus empujones con el dedo en mi hombro cuando no te gustaba lo que te decía, nunca dije que te importó poco que estuvieran bien o mal, si comían o no, nunca dije que tus mensajes han sido más egoístas que los de ninguno, sos víctima y aún en esos mensajes no preguntas. Solo acusás.

Sé que esto a nadie le importaría, solo es un caso más donde los padres abandonan los hijos por peleas, por no saber hacerse cargo de las cosas, de afrontarla, y así van pasando los años y ya sabemos cómo sigue esta historia, como siguen todas las historias.. 

Por eso es que sólo escribí este pedacito de lo que pensaba el otro día..  Sé que todo el mundo está tranquilo porque consideran que soy capaz de afrontar las preguntas, las respuestas, los reclamos y todo lo que tenga que ver con mis hijos, y estaré ahí para cada cosa que esperen de mi.

Ellos crecerán y se amarán como hermanos, trataré de enseñarle lo que más pueda y el amor que se brindara será infinito.

Pronto serán hombres.

Pronto van a ir en busca de otras respuestas.

Hay que ver si estás ahí para responder la verdad y nada más que la verdad..

Daiana Vera

Diciembre 23 de 2020

Dame un segundo de tu tiempo para decirte que poco me importa lo que pienses de mi, sé bien quién soy y los que están cerca de mi también lo saben.

A veces te cruzas con gente que no te conoce y juzga piensa que esta dentro de uno mismo para pensar y sentir. Pero no es así, están equivocados.

Soy feliz con lo poco que tengo, y el inmenso amor que me brinda mi familia.

Ojalá piensen en arreglar su vida antes que la mía.

Gracias.

Daiana Vera.